Cómo hacer que los niños coman verdura: Coliflor con queso

En muchas ocasiones acuden a nuestra consulta padres preocupados por la alimentación de sus hijos, ya sea porque comen pocas frutas o verduras, o porque apenas les gusta ningún alimento y comen siempre lo mismo. Lo que a la larga puede derivar en un problema. Véanse artículos relacionados con la obesidad infantil: ¿Sabías qué? III y ¿Sabías qué? IV

Parte de esa problemática es que los niños directamente no prueban los alimentos o que no les gusta el olor o la presentación y los rechazan. Para poder evitar que ésto pase os vamos a facilitar algunas recetas para poder hacer con vuestros hijos, que toquen los alimentos, los conozcan y se diviertan cocinando.

En el post de hoy, haremos una coliflor con queso. Un plato con un aspecto y sabor delicioso. ¡Esperamos que os guste!

INGREDIENTES:

  • 500 g de coliflor
  • 30 g de mantequillacoliflor gratinada
  • 3 cucharaditas de harina
  • 185 ml de leche
  • 60 g de queso cheddar rallado
  • 25 g de pan rallado
PREPARACIÓN:
  • Cocinar la coliflor en el microondas durante unos pocos minutos hasta que se ablande. Colocar la coliflor cocinada en una bandeja de horno poco profunda.
  • Derretir la mantequilla en un cazo pequeño. Añadir la harina y remover hasta que se dore.
  • Añadir la leche poco a poco e ir removiendo procurando que no queden grumos.
  • Cuando se haya añadido toda la leche, se calienta a fuego medio y se remueve hasta que la salsa espese o hierva. Cocinar durante un minuto sin dejar de remover.
  • Retirar el cazo del fuego y añadir todo el queso excepto un par de chucharadas. Remover bien hasta que el queso se haya derretido.
  • Servir la salsa por encima de la coliflor. Espolvoreamos lo que nos ha quedado de queso junto con el pan rallado.
  • Introducir en el horno o microondas para gratinar.
¡Buen provecho!

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¡Ya está aquí el otoño!

Hoy viernes, a las 11 de la mañana hemos entrado oficialmente en el otoño. Por eso, éste post va dedicado a reforzar nuestro sistema inmunitario para entrar con fuerza en la nueva estación y así no caer en los resfriados.

1-Naranja: Tal vez sea una de las frutas que goza de mayor prestigio, sobre todo en la cultura mediterránea. Rica en vitamina C ayuda al sistema inmune y por ello se recomienda tomar una naranja al día.

2-Kiwi: Aporta más vitamina C que la naranja (68 mg/100 g; frente a 52mg/100g) y más fibra que la manzana. Para no desaprovechar sus propiedades, lo mejor es comerlo inmediatamente después de pelarlo y con cuchara.

3-Fresa: Su consumo podría contribuir a eliminar las piedras en el riñón y regenerar la flora intestinal. Su color rojo lo dan unos antioxidantes que eliminan los radicales libres del organismo, evitando el envejecimiento prematuro de las células.

4-Zanahoria: Nos ayuda a mantener un buen estado de la piel, de los tejidos y es esencial para el buen funcionamiento de nuestro sistema inmune. Todo ello gracias a su  contenido en betacaroteno, sustancia que tras ser abdorbida por nuestro cuerpo se transforma en vitamina A.

5-Ajo: De sus beneficios se aprovecha directamente el corazón, ya que reduce el colesterol, o sus poderes como agente contra las infecciones.

6-Espárrago: Es un buen aliado de los riñones y del hígado, ayuda también al sistema cardiovascular. Su contenido en vitamina B1 interviene en la transmisión de señalesen el tejido nervioso.

7-Miel: Usada como edulcorante natural, se utiliza en la medicinal tradicional como remedio contra la tos, la irritación de garganta y el dolor de estómago. Su composición le otorga propiedades bactericidas y antisépticas.

8-Jalea Real: Destaca su riqueza en vitaminas, minerales, ácidos grasos insaturados. Aporta energía, perfecta para épocas de sobreesfuerzo físico o mental. Su acción vasodilatadora y de creación de glóbulos rojos la hacen preventiva de enfermedades cardiovasculares o para casos de anemia. También posee agentes antimicrobianos, por lo que puede tomarse para evitar gripes y catarros.

 

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Salsas bajas en calorias

Ahora en verano consumimos muchas ensaladas, ya sean de pasta, de arroz, de legumbres o simplemente vegetales. Normalmente solemos aliñarlas con aceite y vinagre o con salsas comerciales que aumentan muchisimo las calorías que consumimos.

Por lo que hoy os proponemos unas salsas caseras, ricas y poco calóricas para poder combinar con nuestras ensaladas.

-Salsa vinagreta de tomate: Batir con una batidora, hasta obtener una crema mezclando 100 gramos de tomate triturado, dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen y una de vinagre de manzana, sal y pimienta.

-Salsa vinagreta a la mostaza I: La unidad de medida será una cuchara de postre, se mezclarán: 2 medidas de aceite de girasol, 1 medida de vinagre de vino, media medida de ajo picado, media medida de orégano, 1 medida de azúcar, 1 medida de mostaza y un pizca de sal. Depende de lo espesa que esté la salsa y al gusto, se puede añadir un poco de agua.

Salsa vinagreta: Batir una cucharada de vinagre con tres cucharadas de aceite de oliva virgen y un poco de sal, hasta obtener una emulsión. Esta salsa admite añadir cebolletas o tomates frescos y picados o pimientos verdes y rojos troceados. Se puede variar el tipo de vinagre que añadimos a la emulsión para hacer diferentes tipos de salsas ( de vino, de manzanas, con ajo, con finas hierbas, de frambuesa…)

-Salsa vinagreta a la mostaza II: Se mezclan dos cucharadas soperas de aceite de oliva, una de zumo de limón y otra de vinagre, sal, pimienta y una pizca de mostaza (a gustos).

-Salsa de limón: Se obtiene al mezclar dos cucharadas de aceite de oliva virgen y una cucharada de zumo de limón con un poco de sal, hasta que emulsione.

-Salsa de yogur: Se elabora una salsa homogénea mezclando un yogur natural con el zumo de medio limón, dos cucharadas de aceite de oliva, unas ramitas de perejil picado, sal y pimienta. Para reducir más las calorías de esta salsa se pueden emplear yogures desnatados.

-Salsa de yogur al curry: Una pizca de curry mezclado con un yogur de limón es la base para elaborar esta salsa. Si se le añade una pizca de sal y una cucharadita de aceite de oliva virgen extra el resultado es todavía mejor.

-Salsa de yogur a la mostaza: Dos cucharadas de mostaza mezcladas con un yogur natural, una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva, una vez los ingredientes formen una salsa con una textura uniforme, se pueden añadir unas hojitas de perejil troceado para dar mayor colorido.

-Salsa de yogur y queso: Para elaborar esta salsa se debe batir un yogur natural desnatado, 125 gramos de queso blanco desnatado, una pizca de mostaza, medio vaso de vinagre, sal y pimienta.

-Salsa tártara de yogur: Para elaborarla, se trocea finamente una cucharada de aceitunas, otra de pepinillos y otra de cebolletas. Por otro lado, se baten un yogur natural, una yema de huevo cocida, una pizca de sal, una cucharada de aceite de oliva y una cucharada de vinagre de sidra. Cuando se consigue una salsa homogénea se añaden los encurtidos y se mezcla el conjunto hasta obtener la salsa deseada.

-Salsa de ajo: Se deben machacar varios dientes de ajo en un mortero y mezclarlos con dos cucharadas de aceite de oliva virgen, una cucharada de vinagre y una pizca de sal. Si se emplea una batidora, la salsa quedará más homogénea. Para acabar, se añaden unas ramitas de perejil picado para adornar.

-Salsa rosa: Se mezclan una cucharada de mayonesa ligera, dos cucharadas de tomate triturado y unas gotas de zumo de naranja.

FUENTE: EROSKI CONSUMER

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¿Qué podemos comer para mantener el colesterol a raya?

Una de las cosas que más nos preocupan cuando nos hacen una analítica son los niveles de colesterol.

Pues, aún teniéndolo dentro de los límites adecuados siempre es bueno controlarlo para no sufrir las consecuencias de un exceso.

Aquí os hago una recopilación de los mejores alimentos naturales que nos pueden ayudar a mantener el colesterol a raya (el consumo de los yogures comerciales bebidos que dicen que bajan el colesterol se debe consultar con un médico antes de consumirlos ya que puede interferir con la medicación)

  • La avena. Aúna en su composición un conjunto de sustancias cuyo efecto ha demostrado la reducción de las tasas de colesterol plasmático: grasas insaturadas (no mucha cantidad, pero sí de buena calidad, como el ácido graso esencial linoleico), avenasterol, fibra y lecitina. El avenasterol es un fitosterol con capacidad de disminuir la absorción de colesterol en el intestino, al igual que la lecitina.Ideas para consumir avena: la forma tradicional de comer avena es en copos, mezclada con frutas, leche o yogur. Los copos de avena sirven también para espesar cremas y purés y para dar sabor y consistencia a una sopa de verduras.
  • La cebada. La cebada comparte con la avena su riqueza en un tipo de fibra soluble, los betaglucanos, que han demostrado ser eficaces en la reducción del colesterol-LDL, el perjudicial. Los efectos hipocolesterolemiantes del consumo de avena o cebada como alimento han sido poco evaluados; sí está más estudiado el efecto de los concentrados de betaglucano. Nuevas investigaciones se centran en el tocotrienol, una forma de vitamina E con potente efecto antioxidante, localizado en las cáscaras de los granos de cebada, avena y arroz, en este último cereal integral, es más abundante. Los ensayos clínicos con sendos compuestos se han realizado en forma de complemento dietético, no como alimento, si bien los consumidores habituales de arroz integral, de avena y de pan integral o de salvado, se beneficiarán de estos efectos.Ideas de platos con cebada: a la cebada en grano se le puede dar el mismo tratamiento culinario que al arroz, aunque le cuesta más cocerse. Algunas propuestas para probar este saludable cereal son una menestra de verduras salteadas con cebada, en ensalada con arroz salvaje, calabacín y bonito o en sopa con lentejas.
  • Las legumbres. Algunos fitoquímicos de las leguminosas están implicados de forma directa en la reducción del colesterol sérico y en la prevención de la formación de la capa de ateroma que degenera en enfermedades cardiovasculares. Las lectinas favorecen el transporte de colesterol sanguíneo y su metabolismo y reducen así el riesgo de acumulación en las paredes de las arterias. Las saponinas disminuyen la absorción de colesterol en el tracto digestivo, por lo que su aportación también es beneficiosa. Además, las legumbres tienen fibra e isoflavonas con efectos positivos demostrados en las dislipemias.Ideas para consumir legumbres: en ensalada, en sopas, cremas, en forma de paté vegetal como el hummus elaborado con garbanzos, guarnición de carnes o pescados.
  • La berenjena y frutas como manzanas, uvas, fresas y cítricos. El efecto hipocolesterolemiante de estos vegetales se debe en parte a su aporte de fibra, un compuesto que limita y retrasa la absorción intestinal del colesterol, al favorecer la mezcla con los ácidos biliares y que el conjunto se elimine por las heces.
  • Los frutos secos, en particular las nueces. Las nueces suponen un aporte interesante de ácido alfa-linolénico, que el organismo transforma en ácidos grasos omega-3 y contiene también fitosteroles, ambos reconocidos por su papel en la reducción del colesterol.Ideas para consumir frutos secos a diario: además de comer un puñado de nueces a diario (4-6 unidades), hay otras formas apetitosas de incorporar y alternar los frutos secos a la dieta: añadirlos a las ensaladas, a platos de arroz, pasta y cuscús, probar las cremas de untar de frutos secos (cacahuete, avellana, semillas de sésamo), preparar dulces y postres que los lleven (bizcochos, magdalenas, compotas).
  • Los aceites vegetales, entre los que destaca el aceite de oliva. Este último es rico en ácidos grasos monoinsaturados (ácido oleico), vitamina E y fitosteroles, todos ellos compuestos cardioprotectores. Elegir aceite de oliva o de girasol; nunca comprar productos en los que ponga aceite vegetal ya que éstos suelen ser de palma o de coco (muy perjudiciales para la salud).
  • La soja. El consumo habitual de soja como leguminosa (o como aceite) aporta una cantidad significativa de grasa de alta calidad nutricional -ácido linoléico y oleico-, lecitina e isoflavonas con repercusiones beneficiosas para el organismo por su eficacia reductora del colesterol sérico. Las isoflavonas, en especial la genisteína, una de las más abundantes en la soja, han demostrado ejercer una acción inhibitoria de la agregación plaquetaria y una actividad antioxidante sobre las lipoproteínas de alta densidad (LDL), lo que ayuda en la disminución del colesterol plasmático.Ideas para consumirla: la soja en grano se puede preparar hervida o guisada, como cualquier legumbre. A partir de ella se obtienen multitud de derivados como los brotes germinados de soja, la bebida de soja, el tofu, el tempeh, el tamari o salsa de soja, el seitan -que por su aspecto se conoce como “carne vegetal”- o el miso o pasta fermentada, elaborada con las semillas de soja y que da sabor y cuerpo a sopas o cremas.
  • El pescado graso. Los pescados azules tienen de media unos diez gramos de grasa rica en ácidos grasos poliinsaturados de la serie omega-3, como el DHA (docosahexaenoico) y el EPA (eicosahexaenoico), reconocidos por su capacidad para disminuir los triglicéridos plasmáticos, aumentar la vasodilatación arterial, reducir el riesgo de trombosis y la tensión arterial. Todos estos efectos se postulan como protectores de las enfermedades cardiovasculares. No obstante, su efecto sobre los niveles de LDL-colesterol y HDL-colesterol depende del tipo de paciente y de sus niveles iniciales de colesterol.Ideas para ingerir omega-3: se aconseja un consumo de pescado azul de dos a tres veces por semana, de 140 gramos por ración por persona y día. Es obligada la presencia en los menús semanales de pescados azules como las sardinas, boquerones o anchoas, atún, bonito, salmón, verdel o chicharro.

 FUENTE: EROSKI CONSUMER

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