El pescado azul

Actualmente se recomienda de entre tres y cuatro raciones de pescado a la semana, pero dos de ellas deben ser de pescado azul para asegurarnos una dieta sana y equilibrada, concretamente para conseguir una ingesta adecuada de ácidos grasos omega 3 (EPA y DHA que no se encuentran en alimentos vegetales)

La diferencia entre el pescado azul y el blanco básicamente es su porcentaje de grasa. Así como el blanco varia entre 1 y 3 %, el azul o graso tienen más de 5 % de grasa. El porqué de llamarse azul es porque la grasa intramuscular que poseen, que influye en la coloración de su piel.

Algunos de éstos pescados azules son: el salmonete, la carpa, el atún, la sardina, el rodaballo, el pez espada, el chicharro, el bonito, la palometa, la caballa, el salmón, el jurel, el boquerón, la anchoa, la trucha… Aparte de aportarnos omega 3 también son ricos en proteinas de alto valor biológico, vitaminas y minerales como el calcio ya que por ejemplo los boquerones o las anchoas se comen con las espinas incluidas.

El consumo de éste tipo de pescado se asocia a un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares gracias a su grasa saludable que reduce los triglicéridos, dificulta la formación de placas en los vasos sanguíneos, colabora en la reducción de la presión arterial y actúa como antiinflamatorio.