¿Sabías qué? V

¿Sabías que llevando una alimentación saludable y equilibrada podemos llegar a prevenir hasta tres tipos de cáncer diferente?

cocina mediterranea  contra el cancerSegún la SEOM (Sociedad Española de Oncología Médica) “Si comiésemos bien, no aparecerían esos cánceres, la errónea alimentación es su causa directa” indica el libro publicado recientemente cuyo título es “Comer para vencer al cáncer”

Exactamente las autoras Paula Jiménez Fonseca y Belén Álvarez atribuyen el exceso de grasa a la aparición de los tumores de mama, útero, páncreas o riñón.

Por lo tanto, que no sea la estética lo que te lleve a cuidar tu alimentación, sino tu salud; la actual y la futura.

Fuente y artículo completo

Cómo hacer que los niños coman verdura: Coliflor con queso

En muchas ocasiones acuden a nuestra consulta padres preocupados por la alimentación de sus hijos, ya sea porque comen pocas frutas o verduras, o porque apenas les gusta ningún alimento y comen siempre lo mismo. Lo que a la larga puede derivar en un problema. Véanse artículos relacionados con la obesidad infantil: ¿Sabías qué? III y ¿Sabías qué? IV

Parte de esa problemática es que los niños directamente no prueban los alimentos o que no les gusta el olor o la presentación y los rechazan. Para poder evitar que ésto pase os vamos a facilitar algunas recetas para poder hacer con vuestros hijos, que toquen los alimentos, los conozcan y se diviertan cocinando.

En el post de hoy, haremos una coliflor con queso. Un plato con un aspecto y sabor delicioso. ¡Esperamos que os guste!

INGREDIENTES:

  • 500 g de coliflor
  • 30 g de mantequillacoliflor gratinada
  • 3 cucharaditas de harina
  • 185 ml de leche
  • 60 g de queso cheddar rallado
  • 25 g de pan rallado
PREPARACIÓN:
  • Cocinar la coliflor en el microondas durante unos pocos minutos hasta que se ablande. Colocar la coliflor cocinada en una bandeja de horno poco profunda.
  • Derretir la mantequilla en un cazo pequeño. Añadir la harina y remover hasta que se dore.
  • Añadir la leche poco a poco e ir removiendo procurando que no queden grumos.
  • Cuando se haya añadido toda la leche, se calienta a fuego medio y se remueve hasta que la salsa espese o hierva. Cocinar durante un minuto sin dejar de remover.
  • Retirar el cazo del fuego y añadir todo el queso excepto un par de chucharadas. Remover bien hasta que el queso se haya derretido.
  • Servir la salsa por encima de la coliflor. Espolvoreamos lo que nos ha quedado de queso junto con el pan rallado.
  • Introducir en el horno o microondas para gratinar.
¡Buen provecho!

Tomates rellenos de jamón y setas

Como ya dijimos en el post anterior, hay que sacarle partido al tomate, así que aquí os dejamos una nueva receta para hacerlos de una manera diferente:

TOMATES RELLENOS DE JAMÓN Y SETAS:

Ingredientes (Para 4 personas):

  • 4 tomates maduros
  • Jamón serrano en taquitos
  • 1 cebolla
  • 1 zanahoria
  • 1 puerro
  • 1 pimiento
  • 200 gramos de setas o de champiñones
  • Mozarella
  • Albahaca
  • 1 vaso de caldo vegetal
  • Aceite de oliva y sal

Elaboración:

  • Trocea todas las verduras y ponlas en una sartén al fuego con un poco de aceite.
  • Cuando el aceite esté caliente, añade los tacos de jamón y las setas.
  • Mientras todo se sofríe, lava los tomates y vacíalos con ayuda de una cuchara.
  • Agrega a la sartén el relleno del tomate para darle sabor al guiso. Reserva la cubierta del tomate para luego rellenarlo.
  • Añade el vaso de caldo y deja que la mezcla cuezca unos diez minutos.
  • Cuando el sofrito esté listo, rellena los tomates con la mezcla directamente de la sartén.
  • Con la mezcla aún caliente, coloca encima de cada tomate un poquito de mozzarella y la albahaca picada.
  • Se puede servir calientes o templados.
¡Que aproveche!

¿Sabías qué? II

¿Sabías qué se creía que el tomate era venenoso? En la antigüedad, el tomate se aplicaba con fines medicinales, por sus propiedades y virtudes, pero su consumo estaba desaconsejado porque se creía que producía toxicidad y que era un producto venenoso por pertenecer a la familia de las solanáceas, donde se incluyen las especies tóxicas como la belladona o la mandrágora.

Aunque hoy en día podemos disponer de tomates en cualquier época del año, ésta hortaliza es esencialmente de verano cuando su valor nutritivo es mayor.

Podemos encontrar tomates de muchas clases y, dependiendo del tipo y de su procedencia, cambiará su contenido y composición. Las variedades más utilizadas son: en rama, de pera, cherry, verde, montserrat, raf, dan-ronc y daniela.

El tomate es rico en agua y potasio, un mineral básico para que el organismo no retenga líquidos y para controlar el nivel de tensión arterial. También destaca el bajo contenido de hidratos de carbono dónde predominan los polisacáricos y es muy rico en fibra por lo que se considera, como muchas frutas y verduras, con un alto poder saciante.  Entre los minerales más abundantes están el potasio, calcio, fósforo, magnesio, hierro y las vitaminas predominantes, destaca la A (antioxidante imprescindible para el organismo) la C, B1, B3 y la E (potente antioxidante al igual que la vitamina A).

Otro compuesto antioxidante del que es rico el tomate es el licopeno, responsable de su color y de alta biodisponibilidad.

Así que, viendo todas las propiedades que tiene, y que no es en ningún caso venenoso, tómalo crudo, cocido, frito, en zumo, en confitura, en sopa, en gazpacho… ¡Sácale partido!

Salsas bajas en calorias

Ahora en verano consumimos muchas ensaladas, ya sean de pasta, de arroz, de legumbres o simplemente vegetales. Normalmente solemos aliñarlas con aceite y vinagre o con salsas comerciales que aumentan muchisimo las calorías que consumimos.

Por lo que hoy os proponemos unas salsas caseras, ricas y poco calóricas para poder combinar con nuestras ensaladas.

-Salsa vinagreta de tomate: Batir con una batidora, hasta obtener una crema mezclando 100 gramos de tomate triturado, dos cucharadas soperas de aceite de oliva virgen y una de vinagre de manzana, sal y pimienta.

-Salsa vinagreta a la mostaza I: La unidad de medida será una cuchara de postre, se mezclarán: 2 medidas de aceite de girasol, 1 medida de vinagre de vino, media medida de ajo picado, media medida de orégano, 1 medida de azúcar, 1 medida de mostaza y un pizca de sal. Depende de lo espesa que esté la salsa y al gusto, se puede añadir un poco de agua.

-Salsa vinagreta: Batir una cucharada de vinagre con tres cucharadas de aceite de oliva virgen y un poco de sal, hasta obtener una emulsión. Esta salsa admite añadir cebolletas o tomates frescos y picados o pimientos verdes y rojos troceados. Se puede variar el tipo de vinagre que añadimos a la emulsión para hacer diferentes tipos de salsas ( de vino, de manzanas, con ajo, con finas hierbas, de frambuesa…)

-Salsa vinagreta a la mostaza II: Se mezclan dos cucharadas soperas de aceite de oliva, una de zumo de limón y otra de vinagre, sal, pimienta y una pizca de mostaza (a gustos).

-Salsa de limón: Se obtiene al mezclar dos cucharadas de aceite de oliva virgen y una cucharada de zumo de limón con un poco de sal, hasta que emulsione.

-Salsa de yogur: Se elabora una salsa homogénea mezclando un yogur natural con el zumo de medio limón, dos cucharadas de aceite de oliva, unas ramitas de perejil picado, sal y pimienta. Para reducir más las calorías de esta salsa se pueden emplear yogures desnatados.

-Salsa de yogur al curry: Una pizca de curry mezclado con un yogur de limón es la base para elaborar esta salsa. Si se le añade una pizca de sal y una cucharadita de aceite de oliva virgen extra el resultado es todavía mejor.

-Salsa de yogur a la mostaza: Dos cucharadas de mostaza mezcladas con un yogur natural, una pizca de sal y una cucharada de aceite de oliva, una vez los ingredientes formen una salsa con una textura uniforme, se pueden añadir unas hojitas de perejil troceado para dar mayor colorido.

-Salsa de yogur y queso: Para elaborar esta salsa se debe batir un yogur natural desnatado, 125 gramos de queso blanco desnatado, una pizca de mostaza, medio vaso de vinagre, sal y pimienta.

-Salsa tártara de yogur: Para elaborarla, se trocea finamente una cucharada de aceitunas, otra de pepinillos y otra de cebolletas. Por otro lado, se baten un yogur natural, una yema de huevo cocida, una pizca de sal, una cucharada de aceite de oliva y una cucharada de vinagre de sidra. Cuando se consigue una salsa homogénea se añaden los encurtidos y se mezcla el conjunto hasta obtener la salsa deseada.

-Salsa de ajo: Se deben machacar varios dientes de ajo en un mortero y mezclarlos con dos cucharadas de aceite de oliva virgen, una cucharada de vinagre y una pizca de sal. Si se emplea una batidora, la salsa quedará más homogénea. Para acabar, se añaden unas ramitas de perejil picado para adornar.

-Salsa rosa: Se mezclan una cucharada de mayonesa ligera, dos cucharadas de tomate triturado y unas gotas de zumo de naranja.

FUENTE: EROSKI CONSUMER